1. Define el alcance
Enumera dispositivos, carpetas y cuentas. Decide si se ejecutará en tu portátil, en un equipo siempre encendido o en infraestructura gestionada. Una interfaz de mensajería no mantiene por sí sola el entorno en línea.
2. Prueba memoria y permisos
Comprueba si puedes revisar, corregir y eliminar recuerdos. Ejecuta una solicitud inocua y observa la política de aprobación. La aprobación de comandos y el aislamiento del sistema operativo son controles distintos.
3. Compara coste y portabilidad
Separa plan de software, uso del modelo y alojamiento. Verifica qué requiere una cuenta y qué funciona con tus claves. Prueba el cambio de proveedor y revisa las opciones de exportación y copia de seguridad.
4. Ejecuta una tarea representativa
Usa la misma entrada, modelo y criterios con cada opción. Registra preparación, intervenciones, errores y coste. Flowly encaja si necesitas un agente personal, memoria editable y control del entorno. Esta guía la publica Flowly; no es una clasificación independiente.